Luciérnaga

Cada vez envejecen más pronto los días,
van y vienen longevos.
Ante mis amígdalas enfermas,
se abrevian las penas en licor.
Libando vamos de esta tierra
hasta saciarnos de tristeza.

Callan los muertos que jamás vivieron
solo van
y van.

Aisladas envejecen las noches
cuando dejan de aullar las chicharras.
Quién pudiera ser luciérnaga
en este húmedo sereno,
alumbrando como los ojos alumbran
cuando alguien se queda mirando.

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