Cáscaras

Padecemos ante el olimpo más alto
envueltos en dolores musculares,
merecía mejor vida nuestra ausencia.
Lloraremos, quizás, en el sinaí más oscuro
una canción que en el oído zumba
atemporal como tus gemidos que aún aquejan.
Lucharíamos un siglo más de estas torturas
solo por aliviar la oclusión de nuestras entrañas
en este yugo tan egipcio.

Entonces,
alabado sea el domingo entero
y su capacidad de mendigar pestañas,
tristezas como la de las mañanas apagadas
en este veinteañero tan anciano.
Alabadas sean las cáscaras que hoy pierdo
por descuido de los planetas
que van brillando cada vez más cerca...
tan cerca que su luz se difumina
cómo es quizás que ahora es solo pasado.

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